Imagen: Parque Nacional Cabo Pulmo.

08 octubre 2012

La CFE generó en Tuxpan una contaminación de clase mundial

Fuente: La Jornada, 8 de octubre de 2012.


  • El derrame de combustóleo de la termoeléctrica Adolfo López Mateos destruyó el manglar
  • La paraestatal no ha cumplido con la sentencia emitida en 2010, que la condena a pagar daños
  • Con agua, tierra y aire contaminados se desplomó la producción de camarón, ostión y peces



Esto es una tristeza, la pesca ya se acabó aquí. Todo, todo, se fue a la fregada desde que llegó este monstruo a contaminar, lamenta un pescador de casi 60 años de la Laguna de Tampamachoco, en Tuxpan, Veracruz, trepado en su charanga (bote) y mirando con ojos entrecerrados hacia tres altas chimeneas que no dejan de expeler gruesas columnas de humo negro y blanco.
El monstruo al que se refiere es el complejo termoeléctrico Adolfo López Mateos, de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), inaugurado en 1991 y que con seis generadores con base en combustóleo, contamina desde entonces aire, tierra y agua de la zona. Ha afectado sobre todo el manglar que rodea la laguna y donde los bancos de camarón, ostión y peces sustentaban la economía regional y eran fuente de empleo para decenas de familias.
La producción sencillamente se desplomó. Todo está de la chingada. Antes, la temporada de camarón duraba de cuatro a cinco meses, ahora sólo 15 días o un mes cuando mucho. De 150 kilos de camarón grande, bueno, que podíamos sacar a la semana, ahora sólo conseguimos 20 o 30 kilos, si bien nos va y de camarón muy pequeño. Nomás nos quedan las friegas de desvelarnos toda la noche cuando antes podíamos dormir unas horas, le ponemos 70 pesos de gasolina a la lancha para sacar apenas 145 pesos, comenta otro pescador .
A través de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera del Puerto de Tuxpan de Bienes y Servicios, la más grande de la zona, los pescadores interpusieron desde 2005 una demanda civil contra la CFE por los daños y perjuicios que han resentido en su actividad económica a causa del derrame de combustóleo en la laguna, así como de residuos industriales y hasta de agua caliente, además de la generación de lluvia ácida que provoca el azolvamiento de los bancos ostrícolas y su mortandad.
Cada parte presentó peritajes ambientales, pero el juzgado séptimo de distrito de Veracruz, a cargo del caso, mandó hacer un tercero. La paraestatal perdió el caso, ya que en una sentencia histórica emitida en noviembre de 2010, la juez Emma Villagómez Ordóñez condenó a la CFE a restaurar de manera integral el ecosistema de Tampamachoco a través de cinco programas de remediación y monitoreo y pagar por los daños y perjuicios que han resentido los pescadores, por un monto de mil 500 millones de pesos.
Sin embargo, a punto de que se cumplan dos años de que se emitió el fallo del juicio civil, la CFE no lo ha acatado.
Carlos Álvarez Flores, activista ecológico y presidente de la asociación México, Comunicación y Ambiente (MCA), advierte que la CFE ha violado al menos dos leyes federales, tres normas oficiales mexicanas y hasta convenios internacionales en materia ecológica, principalmente por la destrucción del manglar, por lo que puede ser demandada también penalmente e incluso ante tribunales internacionales.
Con 6 mil 870 hectáreas de superficie, los manglares y humedales de Tuxpan, explica Alvarez Flores, fueron inscritos desde 2006 en la convención relativa a los humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas, conocido como Convenio Ramsar, de la que México es signatario y miembro activo desde 1986, es decir, cinco años antes de la creación de la termoeléctrica.
Abunda que ha violado con la Ley General de Vida Silvestre, que en su artículo 60 prohíbe cualquier actividad que afecte el flujo hidrológico del manglar y su actividad natural, así como la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.
Tampoco ha cumplido con la NOM-022-Semarnat-2003 referida a la preservación, conservación, aprovechamiento sustentable y restauración de los humedales costeros en las zonas de manglar, que establece que se debe evitar su degradación por contaminación o asolvamiento, ni con la NOM-001-Semarnat-1996 que regula las aguas residuales o la NOM-085-Semarnat-1994 sobre las emisiones al ambiente. CFE genera, dice, una contaminación de clase mundial.
En su informe anual de 2011, la CFE asegura que mejoraron lasrelaciones con las comunidades aledañas al complejo termoeléctrico presidente Adolfo López Matros, con las acciones de gestión social que lleva a cabo y que van desde establecer canales de comunicación, información y participación para ampliar nuestra imagen institucional, a fin de generar un impacto positivo hasta diagnósticos y estudios sociales para detectar inconformidades.
Desconfiados, los pescadores no hablan del juicio que ganaron contra la CFE por respeto a la estrategia de sus abogados, pero sobre todo por temor a los Zetas que predominan en la zona, por eso piden que se omita su nombre.Hay que entender que el dinero es para restauración, quizá a través de un fideicomiso, y no se los darían a ellos, pero los grupos criminales pueden pensar otra cosa, señala el presidente de MCA.
El activista calcula que ya debe haber unas 60 o 70 hectáreas de manglar muerto. Desde el agua y a simple vista no se ven los estragos, pero los troncos secos y el agua sulfurosa con la termoeléctrica de fondo emergen en el centro del manglar, a sólo unos cuantos metros de la costa.
Nadie mejor que los pescadores conocen la magnitud del daño porque lo miden en todos los niveles, desde sus ingresos hasta la pérdida de sus familias por ya no tener los recursos suficientes para mantenerlas.
A nado y con un morral que empuja delante suyo, un hombre atraviesa la laguna de un extremo a otro, cruzando las torres de la CFE. Lleva seis horas recolectando ostiones para sacar apenas 60 pesos, porque el ciento se lo pagan a 15 pesos, con el peligro de que lo pique una mantaraya y se tenga que quedar en cama un mes por el veneno, porque si no se atiende se le puede infectar.
“Hace 17 años mi hija mayor me decía ‘papá, yo quiero estudiar una carrera en la universidad ¿podrás?’ ¡Cómo chingados no, m’ija! Yo no le saco al trabajo, en la noche saco camarón y en la mañana el ostión. ¿Y cómo iba a saber que esta madre iba a acabar con la laguna? Mi esposa se fue con otro cabrón que sacó a mis hijos adelante, ¡qué pinche golpe de estos hijos de su puta madre!”
A todos les cambió la vida con la termoeléctrica. De la Laguna de Tampamachoco vivían más de 200 pescadores y a la cooperativa pertenecían unos cien, pero muchos ya dejaron la pesca y otros emigraron del pueblo. Las mujeres y los hijos, que antes ayudaban a los pescadores a abrir las ostras y limpiar el producto, tuvieron que salir de sus casas a buscar trabajo. Los chavos se peleaban antes por entrar a la cooperativa, ahora ya para qué. No hay de dónde, dice un viejo pescador. Muchos de los que permanecen ahí tienen más de 50 años porque consideran que no tienen otra opción: ni edad ni estudios ni otra preparación para buscar trabajo en otro lado. ¿Salir al mar? No sabe lo que dice, se necesita mucho dinero y sólo los permisionarios lo tienen. Yo ahora trabajo con otro compañero porque mi lancha se rompió desde hace meses y no junto seis o siete mil pesos para arreglarla.


03 octubre 2012

Presentan ambientalistas documento con propuestas al nuevo gobierno

Fuente: Periódico La Jornada, 3 de octubre de 2012.


Dotar de autonomía a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), crear una secretaría del Agua, una Comisión Nacional de Vida Silvestre y transferir nuevamente al sector pesquero a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) son algunas de las propuestas que circulan entre los ambientalistas ante el cambio de administración federal.
La propuesta de que la Profepa sea un organismo autónomo ha sido un planteamiento reiterado de organizaciones ambientalistas. Restructurarla y dotarla de autonomía plena para que desempeñe funciones de inteligencia y planeación estratégica, incorporando la prevención de daños e ilícitos a los programas de cumplimiento voluntario, investigación administrativa y pericial, así como darle personalidad jurídica y patrimonio propios, propusieron en el documentoMéxico rumbo a la sustentabilidad, propuestas para la administración federal 2012-2018.
Expertos en medio ambiente –como Julia Carabias, quien fue titular de la secretaría durante el sexenio de Ernesto Zedillo– proponen que el sector pesquero que durante un tiempo fue parte de la dependencia, vuelva a incorporarse a través de la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca).
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) –parte de la estructura de la Semarnat– mantiene una visión más ingenieril, de construcción de obras que ambiental, consideró Claudia Campero, consultora de Blue Planet Project y Food & Water Watch.
La Conagua tiene más poder que la Semarnat, más presupuesto, y mantenerla dentro de la estructura de la gestión ambiental tiene una lógica que para nada ha permeado en este organismo. Lo que ha prevalecido es cómo vender el agua, hacer obras, dijo.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental, el Fondo Mundial para la Naturaleza, Pronatura, Greenpeace, The Natural Conservancy y Comunidad y Biodiversidad elaboraron el documento en el cual consideraron necesario elevar la eficacia y eficiencia de la Semarnat para que se convierta en una institución sólida, política y normativamente.
Demandaron también que su titular sea apartidista, especialista reconocido y con experiencia probada en la materia; que conozca y sepa abordar los retos locales y globales, ejerza liderazgo político en el gobierno y construya consensos con los diferentes sectores.
En materia pesquera plantearon la creación de la ley general de mares y costas que fundamente la estrategia nacional con una visión de ordenamiento ecológico y desarrollo sustentable, y establezca una coordinación entre las dependencias que intervienen en la gestión de la franja costera y del mar patrimonial.
También propusieron modificar la Ley de Pesca y Acuacultura Sustentable para hacer obligatorio que todas las pesquerías tengan programa de aprovechamiento y que la Carta Nacional Pesquera sea el instrumento rector de la pesca en el país.

01 octubre 2012

México ratifica el Protocolo de Nagoya que busca proteger la biodiversidad

Fuente: Diario Libre. 29 de septiembre de 2012.



México anunció hoy que ratificó el Protocolo de Nagoya, un instrumento legal internacional que promueve el uso seguro de la biotecnología y establece "bases para medir la responsabilidad y compensación por daños" relacionados con los organismos vivos genéticamente modificados.

La ratificación se concretó esta semana durante una visita a Nueva York del secretario (ministro) de Medio Ambiente mexicano, Juan Rafael Elvira Quesada, indicó la dependencia a su cargo en un comunicado.

Con la ratificación "concluye un proceso de negociación de más de seis años que tiene como objetivo proteger la biodiversidad ante la manipulación genética", indicó la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat).

El ministro mexicano entregó el instrumento de ratificación ante la Oficina de Tratados de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York (EE.UU.).
El tratado se firmó en octubre de 2010 en la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad de la ONU (CBD).

Aquel encuentro culminó con un compromiso de establecer una cuota de protección del 17 % de las superficies terrestres y del 10 % para las marinas en 2020, y con la adopción de un protocolo sobre uso y distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos (ABS, por su sigla en inglés).

Cómo financiar esos acuerdos fue una decisión que quedó pospuesta hasta 2012, cuando se celebrará la próxima conferencia internacional sobre biodiversidad en India.

Para Elvira Quesada, la ratificación "contribuye a la definición y prevención del daño ambiental en la medida que los operadores de organismos genéticamente modificados introduzcan planes de seguridad más confiables y eficaces".
También crea condiciones para que la aplicación de la biotecnología moderna se haga de manera más segura y responsable.

El Protocolo de Nagoya es complementario al de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, adoptado en 2000 y en vigor desde 2003, el primero que afecta a organismos genéticamente modificados (GMOs, por si sigla en inglés).

Este nuevo protocolo suplementario de Nagoya (Japón) obliga a las partes a asumir responsabilidades e indemnizar en caso de que se materialicen los riesgos asociados a los organismos vivos modificados (LMOs).

23 septiembre 2012

Transgénicos e irresponsabilidad

Fuente: Editorial de La Jornada, 23 de septiembre de 2012.

La difusión de un estudio elaborado por el Comité de Investigación e Información Independiente sobre Genética de la Universidad de Caen, Francia, en el que se documenta la aparición de tumores cancerígenos en ratas alimentadas con una variedad de maíz transgénico producido por la empresa Monsanto, ha reavivado el debate internacional sobre la seguridad de consumir y comerciar organismos genéticamente modificados.


La preocupación con que han reaccionado representantes y autoridades de varios países en el viejo continente es justificada en la medida en que el estudio referido representa el indicador más contundente hasta ahora sobre los impactos nocivos del maíz transgénico en la salud, si bien no es el único: un precedente ineludible es el estudio publicado en diciembre de 2009 en el International Journal of Biological Sciences, en el que se prueba que tres variedades de maíz genéticamente modificado, producidas por Monsanto, pueden ocasionar daños a los riñones, el hígado y el corazón. Mucho más documentadas están las afectaciones generadas por este tipo de organismos a la biodiversidad de los entornos en que se cultivan: durante la primera década de este siglo, el Registro de Contaminación Transgénica, gestionado por la organización británica GeneWatch, documentó más de 216 casos de contaminación transgénica en 57 países, incluido el nuestro.
Por lo que hace al ámbito económico, es innegable a estas alturas que esos cultivos han fallado como solución para erradicar el hambre y la pobreza de los campesinos en el orbe, como han sostenido sus promotores a lo largo de las pasadas dos décadas. Por el contrario, el desarrollo de esta biotecnología ha contribuido al control oligopólico de la industria agroalimentaria en el mundo, como lo confirma el hecho de que la mayoría de las patentes de transgénicos se encuentran en manos de un puñado de compañías, y que tres de ellas –Syngenta, DuPont-Pioneer y la propia Monsanto– controlan más de 90 por ciento del mercado de esos alimentos.
No es gratuito, en suma, que un número creciente de productores agrícolas, organizaciones ambientalistas y consumidores en el planeta rechacen la utilización de este tipo de tecnología, la cual, pese a ser presentada como la panacea para los rezagos alimentarios, conlleva muchos más riesgos que ventajas, y cuyo impulso no se explica sino como consecuencia del vasto poder económico y la capacidad de presión política de las mencionadas compañías.
Por lo que hace a nuestro país, la publicación del referido estudio adquiere mayor relevancia a la luz del avance y la consolidación que han tenido los cultivos de maíz transgénico en el territorio durante los recientes tres años, luego de que concluyó la moratoria que privaba en la materia desde hace más de una década. La coyuntura actual debiera orillar a las autoridades agrícolas del país a reconsiderar la pertinencia del uso de una tecnología agroindustrial que no sólo implica riesgos severos a la biodiversidad en México –centro de origen del maíz y principal consumidor de ese grano en el mundo–, sino que también representa una amenaza para la economía nacional, para la soberanía alimentaria y para la salud de la población.
Si lo que se quiere es garantizar en el país el pleno derecho a la alimentación, lo procedente es impulsar un viraje en el actual modelo de producción agrícola y promover apoyos gubernamentales al desarrollo rural y a los pequeños productores, pues al final son éstos, y no las grandes trasnacionales, los que pueden resolver los problemas de desabasto de comida y garantizar la autosuficiencia alimentaria en países como el nuestro. Mantener el rumbo actual en esa materia y preservar y ampliar los márgenes para los organismos genéticamente modificados sería, por el contrario, un absurdo y una irresponsabilidad política monumental.

21 septiembre 2012

México mantiene liderazgo en el protocolo de Montreal

Fuente: El Editorial de Veracruz | 17 de septiembre de 2012


En el marco de la celebración del 25 aniversario del Protocolo de Montreal para la protección de la Capa de Ozono, México destaca en el cumplimiento con los compromisos ante este tratado internacional, y especialmente en la presente Administración se han obtenido logros que van más allá de lo establecido.
El Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada, sostuvo que “sólo con pasos firmes y decididos es como podemos garantizar la recuperación y preservación de la capa de ozono y la mitigación de los efectos climáticos en beneficio de la salud humana y del planeta”.
Recordó que desde 2007, el gobierno mexicano eliminó el consumo de halones, sustancias utilizadas para la mitigación de incendios; en 2009, se logró de manera exitosa suprimir el consumo de los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados en aerosoles, refrigeración, aires acondicionados y espumas de poliuretano; asimismo, se excluyó la presencia de esta sustancia en los procesos de fabricación de inhaladores de dosis medida que se utilizan en el tratamiento de enfermedades pulmonares y de asma.
En 2010 quedó erradicado el uso de Bromuro de metilo en el cultivo de flores y se trabaja para eliminar esta sustancia en otros cultivos hortícolas, así como en la fumigación de estructuras de almacenaje como silos, molinos y bodegas, entre otros; a la fecha el consumo de esta sustancia se ha reducido en más de un 50por ciento. Este mismo año, se eliminó el uso de 80 toneladas anuales de tetracloruro de carbono (TCC), como agente de proceso en la producción de cloro.
La Semarnat busca reducir el consumo de sustancias agotadoras de la capa de ozono en laboratorios, y sólo permitirlo para usos aprobados por el Protocolo de Montreal, ajustando las cantidades del consumo actual a lo mínimo necesario conforme a los criterios establecidos en ese documento, sin descuidar los requerimientos del país para los análisis de laboratorio.
Actualmente, México trabaja en el Plan de Preparación para la eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), sustitutos de los CFC. El consumo aproximado de HCFC en nuestro país es de mil 172 toneladas potenciales de HCFC, el compromiso de reducción establecido en el Protocolo de Montreal es en primer término eliminar el 10 por ciento en 2015. Sin embargo en la Fase I del Planmencionado se pretende que hacia el 2018 se elimine el uso de 351 toneladas potenciales de estas sustancias contaminantes, lo que significará una reducción de 30 por ciento del consumo base establecido para el país.
Otra acción importante que lleva a cabo el Gobierno Federal es la recuperación de todas las sustancias contenidas en los refrigeradores y aires acondicionados mediante el programa FIDE, “Cambia tu viejo por uno nuevo”. Aun cuando las Partes del Protocolo de Montreal no están obligadas a recuperar sustancias en equipos viejos, el gobierno de México lo hace por tratarse de un área de oportunidad para la recuperación y eliminación de clorofluorocarbonos (CFC) e hidroclorofluorocarbonos (HCFC), contenidos en estos aparatos.
Con estas acciones, México ha reiterado en la actual Administración su compromiso de continuar avanzando en la eliminación de las sustancias agotadoras de la capa de ozono. Asimismo, reconoce la importancia de la cooperación internacional en la atención de otros graves problemas ambientales que enfrentamos hoy en día, como el Cambio Climático, para lo cual la experiencia generada por el Protocolo de Montreal es de gran valía.

20 septiembre 2012

Causa cáncer en ratas maíz transgénico de Monsanto

Fuente: Periódico La Jornada, 20 de septiembre de 2012.

  • Expertos franceses estudiaron variedad producida por la empresa estadunidense
  • Roedores que llevaron una dieta que contenía NK63, para tolerar las dosis de un químico permitido en EU, murieron antes que otros que siguieron un régimen normal, dice especialista


Las ratas alimentadas durante toda su vida con maíz transgénico de Monsanto o expuestas mediante el consumo de agua a su fertilizante más vendido, Roundup, sufrieron tumores y daños múltiples en sus órganos, según un estudio francés publicado este miércoles, el cual generó duras críticas de expertos independientes.
Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen, y colegas, dijeron que las ratas alimentadas con una dieta que contenía NK63, variedad de semillas modificadas genéticamente para tolerar las dosis de Roundup, o a las que se dio agua que contenía ese químico, permitido en Estados Unidos, murieron antes que las que siguieron una dieta normal.
Expertos que no participaron en el estudio se mostraron altamente escépticos sobre sus métodos y hallazgos, y algunos acusaron a los científicos franceses de embarcarse en una salida estadística.
Los animales bajo dieta genéticamente modificada sufrieron tumores mamarios, así como daños severos en hígados y riñones. El estudio fue publicado en la revistaFood and Chemical Toxicology y presentado en una conferencia de prensa en Londres.
Los investigadores dijeron que 50 por ciento de los machos y 70 de las hembras murieron de forma prematura, frente a sólo 30 y 20 por ciento en el grupo de control.
Son productos seguros, alega la compañía
Monsanto no estuvo disponible de inmediato para realizar comentarios; sin embargo, anteriormente había dicho que que sus productos son seguros y que no hay evidencias creíbles de riesgos para la salud de los humanos o animales derivados del consumo de cultivos transgénicos.
Los transgénicos son muy poco populares en Europa y muchos otros países, pero dominan los cultivos claves de Estados Unidos luego de que Monsanto introdujo en 1996 soya genéticamente modificada para tolerar su fertilizante Roundup.
Los especialistas a los que periodistas pidieron que revisen el artículo advirtieron tener mucho cuidado al sacar conclusiones de la investigación.
Tom Sanders, jefe de la división de investigación de ciencias nutricionales del Colegio Real de Londres, señaló que el equipo de Seralini no había proporcionado ningún dato sobre qué cantidad de alimento recibieron las ratas o cuáles eran sus tasas de crecimiento.
Estas ratas son muy propensas a los tumores mamarios, particularmente cuando no se le restringe la ingesta de alimentos, indicó en un comentario enviado por correo electrónico.

Los métodos estadísticos no son convencionales y las probabilidades no están ajustadas a comparaciones múltiples. No hay un plan de análisis de los datos claramente definido y parecería que los autores se han embarcado en una salida estadística.
Mark Tester, profesor de la Universidad de Adelaide, en Australia, dijo que los resultados del estudio generaban la duda de por qué ninguna investigación anterior había despertado preocupaciones similares.
Si los efectos son tan graves como se propone y si el trabajo es realmente relevante para los humanos, ¿por qué los estadunidenses no están cayendo como moscas? Los transgénicos han estado en la cadena alimenticia durante más de una década allí, y la longevidad sigue aumentando inexorablemente, indicó en un comentario enviado por correo electrónico.
Mientras quienes respaldan los cultivos transgénicos dicen que estudios anteriores han demostrado abrumadoramente su seguridad, los críticos argumentan que la información disponible sobre los efectos a largo plazo aún es limitada, ya que los cultivos han estado en el mercado sólo por alrededor de 15 años.
Seralini informó que parte de un equipo expresó temores sobre la seguridad basándose en un estudio en ratas de menor duración publicado en diciembre de 2009 en una revista científica, pero éste lleva las cosas un paso más allá, al seguir a los animales a lo largo de su ciclo vital, de dos años.
Cree que sus estudios más recientes en ratas aportan un punto de vista más realista y mejor documentado sobre los riesgos de los ensayos de alimentación durante 90 días que forman la base de las aprobaciones de cultivos modificados, ya que tres meses es sólo el equivalente de la primera fase de la edad adulta en ratas.
El francés José Bove, vicepresidente de la comisión de agricultura del Parlamento Europeo y conocido opositor de los transgénicos, pidió la suspensión inmediata de todas las cosechas y autorizaciones de importaciones de cultivos genéticamente modificados en la Unión Europea (UE).
El estudio probablemente también generará roces en Estados Unidos, donde quienes se oponen a los transgénicos luchan en California por lograr que se retiren todos los alimentos genéticamente modificados de la cadena alimenticia.



01 septiembre 2012

“Congelan” proyecto turístico

Fuente: Periódico El Universal, 1 de septiembre de 2012.

Desiste empresa de evaluación de la Semarnat para impacto ambiental




La empresa Desarrollos La Ribera, que busca operar el proyecto “Los Pericúes” en la zona de Cabo Pulmo (Patrimonio de la Humanidad), retiró su solicitud de revisión y autorización del proyecto sometido ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
De acuerdo con un breve comunicado de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), la empresa presentó de manera oficial “el desistimiento de Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto turístico ‘Los Pericúes’, que ingresó el pasado 20 de agosto”.
Según el comunicado, la empresa buscará socializar el proyecto con la comunidad de Cabo Pulmo, a fin de integrar opiniones de residentes y de las diversas organizaciones civiles.
“El motivo que argumenta la empresa es su preocupación por extender a la comunidad la propuesta de su proyecto, a fin de integrar las opiniones de la sociedad y de organizaciones civiles”.
Indicó que la Semarnat valora la responsabilidad de la empresa “en su compromiso de integrar las opiniones de los sectores involucrados” en la propuesta del proyecto, ya que estas acciones —afirmó— enriquecen el objetivo de la conservación y el cuidado del medio ambiente.
Agustín Bravo Gaxiola, representante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) zona noroeste, sostuvo que lo anterior representa un “triunfo para la sociedad civil”, la cual de manera contundente expresó su rechazo de inmediato a lo que parecía ser “la misma iniciativa, pero maquillada de Cabo Cortés”.
Entrevistado por EL UNIVERSAL, manifestó que el proyecto denominado “Los Pericúes” tenía muchas similitudes a Cabo Cortés y, según afirmó, aunque habría cambiado de nombres era impulsado por los mismos promoventes.
Bravo Gaxiola agregó que el proyecto apenas promovió su autorización recibió fuertes cuestionamientos por representar de igual modo un riesgo para el arrecife del Parque Natural Cabo Pulmo.
Manifestó que si efectivamente los inversionistas se acercan a la comunidad, deberán hacerlo para analizar el tipo de proyectos que son viables para la región.
“Cualquiera que quiera impulsar una iniciativa de esta envergadura debe tener un acercamiento horizontal y de buena fe con los gobiernos locales y la población para establecer en conjunto cuáles proyectos sí son viables ambiental, social y económicamente”.
El representante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental resaltó que corresponde al gobierno federal iniciar un proceso para la protección del parque, ahora en su parte terrestre, a fin de evitar que nuevas iniciativas pongan en riesgo la riqueza ambiental de la zona.
“El gobierno federal debe, de una vez por todas, tomar medidas para proteger la región de Cabo Pulmo. Hay una agenda pendiente en este tema. No para que no se haga nada en el lugar, al contrario, se deben sentar las bases para que haya proyectos, pero que sean sustentables”.